27.4.17

Estábamos hablando y de repente todo se volvió un poco extraño. Yo estaba diciendo algo y entonces pronunciaste mi nombre. Me dijiste sé lo que quieres decir, Sabela. Sabela. Y mi nombre retumbó dentro de mi cabeza. No sé qué dijiste después porque yo sólo podía pensar en lo extraño que sonaba mi nombre. Lo extraño que sonaba mi nombre saliendo de tu boca, o, vamos, de la boca de otros, no sólo de la tuya.

Sa, be, la. Como cuando repites tantas veces una palabra que al final pierde todo el sentido. ¿Sabes? ¿Sabes cuando dices muchas veces una palabra y entonces empieza a sonar raro y parece que no significa nada? Pues algo así me pasó con mi nombre. Pero sin necesidad de repetirlo. Simplemente porque lo escuché en alto y no sé, quizás hacía mucho que no lo oía. Lo leo muchas veces. En mi cuenta de correo electrónico, por ejemplo. O cuando actualizo mi página web o relleno documentos en correos o cosas así. A lo mejor es que me acostumbré a verlo sólo escrito. No lo sé, creo que la sensación era otra. La sensación que tenía dentro era como si estuviésemos hablando de otra persona. O, más bien, como si yo fuese otra persona, y al decirme Sabela me sonase raro porque esa no era yo. Esa era alguien que fui o alguien que conocía o algo así, pero otra, al fin y al cabo. No yo. Y para mí era como, ¿por qué dices eso? ¿Por qué me llamas de esa forma? Y luego todo se volvió un poco extraño porque al mismo tiempo que sentía eso me daba cuenta de que esa sí era yo. Entonces tuve la sensación de caer de golpe. Como cuando al sentarte piensas que la silla está más lejos de lo que está y sientes como un golpe, un rebote más fuerte, ¿te ha pasado? ¿Sabes a qué me refiero? Como una especie de rebote en todo el cuerpo. Pues eso lo notaba yo en el mío, como si hubiese caído en mi misma. O en mi cuerpo, vamos. Como si de pronto me diese cuenta de qué cara tenía y cómo gesticulaba con mis manos y sobre todo cuál era mi nombre.

Pensé en darte las gracias, pero no quería cortar lo que estabas diciendo. Además, tendría que contarte todo esto y no sé si hubiese sido capaz. Además, aunque fuese como algo bueno también había una parte muy incómoda. Increíblemente incómoda. No sé si era incómodo porque en realidad no quería tener ese nombre o ese cuerpo o porque no lo había tenido hasta entonces. Como cuando aprendes algo que no sabías pero te da rabia que no lo supieses antes, porque es algo que deberías saber. No sé bien por qué todo era incómodo pero mientras seguías hablando yo intenté escucharte y continuar la conversación y contestarte a lo que me decías, pero esta vez con un nombre. Más o menos. Digo más o menos porque realmente no tenía claro qué significaba ese nombre. Había perdido algo de sentido. O no sabía bien cómo era o quién era en realidad y te hablaba al mismo tiempo que recordaba cómo me llamaba al mismo tiempo que pensaba que no tenía ni idea de quién estaba hablando.

24.4.17

está buscando un lugar para caerse. está dando tumbos por el pasillo para llegar a la otra punta de la cosa. para llegar sin que pase nada. para que no pase nada. para que no se caiga o mejor aún para que no le vean caerse porque no puede hacerlo todavía. porque ahora no es buen momento, ahora la agenda está muy apretada y tiene cosas que acabar y compromisos y no tiene tiempo a caerse. no tiene tiempo a caerse y levantarse. tampoco tiene tiempo para ir dando tumbos por el pasillo pero si no se agarra algo corre el riesgo de caerse y entonces todo sería peor. todo sería mucho peor. todo sería mucho más difícil. trabajar desde el suelo es mucho más difícil. hablar desde el suelo es mucho más difícil. todo es más difícil desde abajo. todo es más largo desde abajo. por eso aunque esté buscando un lugar para caerse en realidad está intentando no hacerlo, no caerse. ¿tú tienes un sitio para que se caiga? o un sitio para que se esconda mejor. o no sé, algo. ¿tienes algo? ¿tienes tiempo?

19.1.17


tengo que decir que no puedo.
que esto agota,
que no respiro,
que no tengo ni huecos
porque se han llenado de
nada.
de silencio y
gas.
que me cansa
que me asusta
que me quema
que me duele.

tengo que decir hasta aquí
para no hacer nada
para no moverme
para no mirarme
para no tocar este moho,
para no tocar este hielo,
para tocar el suelo.

tengo que decir que no
que no sigo
que no quiero
que no hay nada
ni en estas palabras ni
en este
cuerpo.
que no hay luces, ni bocas,
ni noche ni inviernos ni
nada
que llene
que haga
que alivie
el pecho, las manos, el cuello.

tengo que decir que no puedo.
que me canso.
que no quiero.
que no hay nada que me quite el sueño.
que no hay nada
que no hay nada
que no hay versos
ni ojos
ni ansia
ni si quiera hay voces en los espejos.
no hay noches.
no hay nada.
no hay nada.
no hay nada.

y dentro
yo.
y no me
encuentro porque
no puedo
y quiero pero
no puedo.

16.1.17

se me está hundiendo el pecho
mi esternón se hizo cóncavo
y retiene las pelusas de las horas muertas
pesando
hundiendo
mi pecho
hacia el fondo del estómago, arrastrando
ojos
pelos
náuseas
a lo largo de mis costillas
-ahora derretidas
amalgamadas en
mis pulmones-
venciendo la ley de la
ligereza y los pecados magistrales
moviendo todo un saco de carne
chupando este asado de huesos
lamiendo la parte de adentro hasta el fondo de las córneas
hasta el hueco de las sienes
hasta que ya no quede nada

15.1.17

estimada tú,
que intentas poner palabras a las llagas.
que llenas los huecos con nombres
y el tiempo con excusas.
que no entiendes de qué color es la luz hoy
porque has vivido en esa piedra mucho tiempo
y ha granizado y ni lo has visto.
y has hablado pero no lo has oído.
y no sabes a qué hueles
ni a dónde se han ido los pájaros
esta madrugada.
tú,
que piensas que la lucidez es cuestión de tiempo
y que el hambre se gana con esfuerzo.
y que ya llegará.
y que ya te dirán algo o que quizás todo se acabe.
y que ya se pasará.
que quizás no haya nada que explicar.
o que quizás alguien lo entienda.
que
un día,
cuando te encuentres por la calle
no cambies
de rumbo
y no escribas
saludándote
(cordialmente)
(a ti)
con un
estigmada tú.

4.1.17

no puedo hacer nada con todo esto.

intento moldearlo
como quien se seca la cara con la sábana
un día entre semana
de una noche cualquiera

pero no me llega ni para juntar dos palabras
o darte el cambio en monedas
no me llega la tinta
no me llega el tiempo de espera

ni siquiera dan abasto las excusas

porque esta piedrita de sal
este disparo al vacío
esta membrana de mugre
esto que se adhiere
todo esto que se asoma
todo esto
no me deja hacer nada

3.1.17

una madre hecha feto deshilachado

acurrucada en la sombra de un día que se acaba,

de una noche que se miente,

poco a poco,

(miedo a miedo)

acariciando los pétalos de su mano abierta,

los pétalos de sus ojos cerrados,

los pétalos de su cuerpo hecho hilos,

hecho ramas,

hecho huesos de

un nonato malnacido,

hijo de una piedra

y una acumulación de besos y de

dedos y de

voces, y de mimos y de

de fríos.

una acumulación de fríos.

una acumulación de miedos.

una hilera de palabras y canciones que saben a grietas,

a algodones empapados en jengibre,

a postales cobardes

y a sal.

30.12.16

he leído tantas veces
sobre el agua que encharca los pulmones,
las espinas atoradas
y las grietas de la piel.
he leído que todos los fuegos son el mismo fuego
más de una vez,
y que, quizás,
el agua salada es toda la misma
al igual que las palomas de mi balcón
y los sonidos de los dientes cuando buscan alimento en alguno de sus huesos.

no nos cansamos de decir
que el tiempo es sólo uno.
y también los cuerpos.
y que las palabras son otras palabras cuando
van hechas de tinta y de sal y se ponen
salteadas
en las líneas y en los tiempos
(que son sólo uno)
y que así y todo,
todos,
son siempre los mismos.

y volvemos sobre lo mismo.
y necesitamos repetir
que las ballenas zarpan al amanecer cuando viajan en pulmones.
que las humaradas
y las bestias
también viajan de día
pero sólo por la sombra.
y que el calor, que no da nombre,
a veces corta las palabras.
las desmenuza, las hace invisibles y tiernas y
ya no valen para curar
heridas abiertas.

y repetimos
y decimos
y ponemos esta al lado de la otra
porque así
quizás entonces
tenga sentido
o al menos
como mínimo
lama cariñosamente
esta heridita
que intentamos cerrar.

22.12.16


estoy sangrando.
me he mordido la boca y estoy sangrando
porque quise callarme y me mordí la boca.
quise callarme porque sentí un pinchazo
justo cuando intentaba salir,
porque me ahogaba.
me ahogaba
en toda esta lluvia que caía,
y que empezó
justo cuando grité
al ver que estaba sangrando.

19.12.16

por tu voz.

por tu aspecto.

por tu cuerpo.

por lo que haces.

por lo que decides no hacer.

por tu edad.

por lo que enseñas.

por tu belleza.

por tu carácter.

por querer tu espacio.

por decir que no.

por las horas que son.

por los tiempos que corren.

por otra.

por otro.

porque sí.

por estar sola.

por estar.

por ser.

por mujer.


como si valiesen las excusas.

como si hubiese razones para quitarte la vida, para arrancarte derechos, para dominar tu cuerpo.

como si no fueses persona,
ni tuvieses palabra,
ni pudieses exigir justicia porque nos matan, nos humillan, nos callan, nos violan, nos acosan, nos insultan, nos rebajan, nos castigan, nos apartan, nos imponen, nos hacen daño, nos hacen menos, nos hacen mal, nos hacen muertas

por

ser

mujer.


antes del asesinato. antes de las palizas, de los insultos y de las descalificaciones. antes de la humillación. antes de la violación. antes de la insistencia y del manoseo. de los piropos y los dequétequejas. antes de los celos. antes de los insultos y de tus obligaciones. antes del acoso. antes de tu sueldo rebajado, tu puesto de hombre, tus logros bajo sospecha. antes de tu actitud de bruja, tu actitud de zorra, tu actitud de puta. antes de las comparaciones y los estereotipos. del color rosa y los besitos y los juguetes de cocina y la princesa en apuros. antes de nacer

este mundo

ya es 

un tablero de dardos.


me gustaría no tener que recordar esto cada día. no tener que verlo ni en las noticias ni en la calle. que no tuviese que pedir cuidado con el lenguaje ni escuchar insultos. me gustaría que mi madre pudiese estar tranquila si vuelvo a casa por la noche, no preocuparme por las parejas de mis amigas, ni estar atenta en un bar por si alguien está siendo acosada. me gustaría que no hiciese falta, que no necesitase enumerar lo que nos hacen, lo que vivimos o lo que nos pasa.

mientras,
a todos los que no nos oyen ni nos respetan, que dicen que no es para tanto o se creen con privilegios, sabed que cada día somos más:
más valientes,
más fuertes,
más conscientes,
más reales,
más valiosas,
más justas, 
más unidas,
más presentes,

para ser
más vivas.



16.12.16

Palabras pellejo

Me he vuelto pellejo y las uñas se me han teñido de ropa sucia. Me muerdo los pliegues de los nudillos para que dejen de llorar por las paredes oliendo a fruta oxidada. Mi boca creó un drama porque miró el calendario y contó lo días que no se había lavado los dientes. Pero es que esos días se han ido yendo como quien sopla la leche del fondo del vaso con una pajita y la expulsa estrepitosamente por las paredes, por la mesa y por la camisa del que está enfrente. Los días se han pasado las semanas saltando charcos de barro con los pies descalzos y las manos vacías, ensuciando las noches y ahuyentando a los perros que ladran para que alguien les limpie las pesadillas de los ojos. Han ido pisando fuerte los huesos que forman mi espalda tuerta hasta llegar a mi garganta, y empezar a coser con tabaco y limpiar con vino la mugre que se me había acumulado donde se tragan las palabras malas, las palabras buenas, las palabras tontas, las palabras mudas. Las palabras pellejo.

15.12.16

             intenté ser otra pero no me sale.
             lo siento tanto.


             me cosí sangre a los talones
             baba de caracol teñida de burdeos
             para poder regresar si me perdía por el camino
             porque no se borra con la lluvia

             até a mi ombligo todos los dientes que me cayeron esta noche
             como si hubiesen nevado piedras
             debajo de las sábanas
             y los hice sonar como gaviotas hambrientas
             cada vez que intentaba asomarme por una alcantarilla


lo siento
intenté ser otra

lo siento tanto


             intenté despegar las rodillas de mi pecho
             pero hacía demasiado frío
             hacía demasiado frío
             hacía demasiado frío
             y seguí durmiendo
             como si no tuviese hambre

             intenté hablar
             y mis dedos se rieron de mí
             como si hubiese acertado a esconderme
             como si
             como si

             intenté hablar
           
             puse todo mi esfuerzo
             en hundir los cartílagos en vinagre
             y las muelas en lejía
             con bicarbonato
             y me traje una caja de relojes
             e intenté acordarme
             descolgué el teléfono
             salí de la cama
             comí una cucharada de sal
             abrí las cortinas

             intenté quererlo

       intenté ser otra

pero no me sale


lo siento



lo siento tanto

8.12.16

soñé

que no me conocían.
mi cara.
mi voz.
mi nombre.

yo saludaba, pero no,
no había respuesta.

ah, no me acordaba de ti,
disimulando un
no sé quién eres
¿debería saberlo?

me desperté antes de poder mirarme al espejo
y comprobar
si mi cara
mi voz
y mi nombre
eran distintos.

3.12.16


hubo demasiado aliento.
demasiado ahínco.
demasiados gestos y esfuerzos.

hizo calor
y frío y lluvia y niebla.
y vuelos y túneles y arañas.
y tinta. y barro.
y restos.


se han pasado los minutos
por casa
y no había nadie
para abrir la puerta
saludar
con ambas manos, como quien dice
cortésmente
adiósynovuelvas
entre los dientes
rechinando con las muelas
la melodía con la que se marcan las horas
cada mañana de invierno,
anunciando
que no hay huída
-ni excusa- para saltar
o esconderse
porque sólo está permitido ir
hacia delante.

frenas en húmedo
lavándote a base de saliva y
gotas de ojos salados que te miran
desde el otro lado y te dicen
que te ven
seca
vacía
quieta.

clavas tu bandera en tu meta
y gritas
hasta aquí
hemos llegado.
y se acaban las horas
se agotan las fuerzas
se van las excusas y llega

el cansancio.

29.11.16

ya no hablo de calor
de los viajes interestelares ni
de los pasos pequeños por el borde de
labios, camas y azulejos
en verano ni
reflejos en el techo de pelusas,
de tiempo,
de raíces,
de tierra húmeda y colada seca.

tampoco hablo de los huecos,
los túneles,
los relojes ni
siquiera hablo de las bombillas
apagadas o de
tinta ni de armarios ni
tampoco
de los caminos de gelatina que se abren
por otoño.

pero es que no hablo de hormigas
ni vísceras ni huesos ni
tampoco
de agua
ni viento
ni lluvia
ni hielo
ni
aliento.

no hablo.
no pienso.
no murmuro porque así no titubeo.

no me quedan gotas,
copos ni puños.

no me quedan letras.

no me queda ni ceniza
ni huecos
ni ganas

13.11.16

Ninguna pérdida es sustituible: el vacío se llena de memoria y el hueco se colma con nuestro cariño. Ante la ausencia, nos volvemos adictos a los olores, a la sensación del tacto y a la evocación de la mente, tratando de dar cuerpo y alma a una imagen para intentar que vuelva, que esté, que se quede aquí. Invadimos el silencio y violamos el olvido con tal de arrastrar los segundos y de mantener el calor que se desprende de la madera ya quemada. Y nos dejamos envolver por el recuerdo cuando de pronto aparecen por sorpresa briznas de pelo, el rastro de un olor o esa dolorosa confusión de los sonidos, especialmente de los más suaves y cotidianos.

Son pérdidas de apéndices del cuerpo que parecían agarrados a ti, pero que en realidad eras tú quien se abrazaba a ellos, viviendo a través de. Viviendo en compañía. Precisamente por eso, cuando se van, algo nos desgarra: porque rompen esa unión física interna, los tendones que hilan sus vidas con las nuestras. Y nos duele, nos agrieta.

Y aun así, a pesar de dolor, el amor que compartimos es mucho más fuerte. 

Esa compañía inigualable, silenciosa y llena de cariño. Sin rencor, sin exigencias, sin límites.

Una compañía sin palabras que se traduce a un lenguaje que no se estudia, porque sólo lo comprenden aquellos que tienen el privilegio de vivirlo.


Fuiste un amigo, y lo seguirás siendo en cada uno de los rincones de nuestra casa, de nuestros cuerpos y de nuestra memoria, donde queda todo el cariño que nos has regalado todos estos años.

Sólo puedo darte las gracias.



28.10.16


Hoy quise llamar al enemigo y establecer ciertas normas de combate.
Jugar limpio y organizar entre ambos el calendario, elegir fechas, sortearnos los fines de semana, hacer coincidir las treguas con las vacaciones...
o algo así.

Quise llamarle para proponerle un horario y permitirnos compaginar la guerra con nuestras tareas diarias. Poder posponer el ataque si me pilla trabajando, charlando con alguien o cogiendo el metro.

Pero sobre todo quise llamarle para estar armada cuando embista. O poder construir una barricada. O tener un sitio blando en el que caer. O algo.

Quise llamarle para generar una especie de contienda contemporánea en la que pueda respetar ciertos límites de mi espacio-tiempo, y en cuanto pensé esto colgué el teléfono y eliminé los borradores que tenía escritos porque empecé a escuchar su risa atornillándome los tímpanos y rascándome la garganta y apretándome la piel hasta doler y me di cuenta de que estaba siendo infantil y cobarde y sobre todo bastante ilusa creyendo que podría tener este acuerdo justamente en el mismo momento en que le estaba oyendo avanzar hacia mí con su siguiente emboscada y pillándome en tal mal momento que sólo pude ponerme medio disfraz y salir a

18.10.16

si tienes fiebre, te tomas algo.

si tienes fiebre te tomas algo y se te pasa.

y algún día volverás a tener fiebre
(porque algún día volverá a ser invierno)
pero
no pasa nada:
no es culpa tuya.

si tienes fiebre algún día
no pensarás
- mierda,
ahora se me pasa pero,
algún día
volveré a tener fiebre.

no.

porque los inviernos llegan solos
y también la fiebre.

y no es culpa tuya.



(y si tienes fiebre,
te tomas algo,
te metes en la cama

y lo dejas estar)

12.10.16

ahora está empezando el otoño.
                                                              © Sabela Eiriz 2016
y las manos están frías y la garganta
y las pestañas están ciegas y también
los dedos
y también las hojas y la lluvia
del estómago
pesa.
pero
no pasa nada porque:
pasará.

luego será invierno y las manos
estarán 
aún más frías y la garganta
vacía y las pestañas
caídas y luego los dedos y las hojas no estarán
tampoco la lluvia
ni el estómago
serán plato de buen gusto.
pero no pasa nada:
lo comerás.

y vendrá la primavera y las manos
van a seguir frías pero la garganta
arderá y supongo
que volverás a tener pestañas porque ya habrá luz
por las mañanas y 
sabes que los dedos van a hurgar dentro
van a apartar las hojas
o intentarlo
y decir que nunca llueve
que nunca ha llovido
y que esta bolsita agujereada
no es el estómago
y que
no pasa nada porque
todos sabemos que
pasará
y va a ser
verano y
vas a tener calor en el invierno y en las manos
primavera
y que la garganta será
un cartón húmedo de vino y de pestañas y
sudor
y los dedos serán los pies y
pensarás que las hojas y la lluvia y el estómago
son ficciones de los libros y
recuerdos tontos
que se pasaron

hasta que
vuelva
a ser

otoño.

27.9.16

querer.

leo.
releo, releo, releo.
te leo y te oigo. te tengo delante de mí en forma de palabras.
de fondo, Nick Cave.
when you’re feeling like a lover
y barcelona y su jaleo y nuestro aire por ahí volando.
I saw you standing there.
te hago aquí. conmigo.
I need you.
creía que me estaba haciendo a la idea y sólo la pospongo.
vuelvo a releerte. te leo y te veo. te tengo.
veo tu cara en la sombra mirándome.
mirándome y sonriéndome.
esperando a que abra los ojos para estar
contigo unas horas más antes
de que te vayas.
I will miss you when you're gone.
joder.
I'll miss you when you're gone away.
respira. just breathe.