30.5.18

desperté ahogada. no recuerdo bien qué estaba soñando, pero no estaba siendo agradable. busqué a oscuras la botella de agua pero no la encontraba. estaba nerviosa y necesitaba beber algo. la persona que dormía conmigo se había despertado, pero yo no me había dado cuenta. me dijo que me iba a buscar agua, pero yo insistí en llenar yo la botella mientras me levantaba de la cama, con tanta prisa y agobio que me caí al suelo.

desperté. fue un despertar brusco porque estaba soñando, y además no era nada consciente de que estaba soñando. había sido muy real. la sed también era real, así que busqué la botella de agua, pero no estaba por ninguna parte. me levanté a buscar una a la nevera. al ir por el pasillo, me llamó la atención que muchas ventanas vecinas estaban encendidas. me parecía extraño a esas horas de la noche. entonces empecé a fijarme más y me di cuenta de que no eran lugares conocidos. miré hacia delante y tampoco reconocía la casa. llevaba tanto caminando por el pasillo que había salido de mi casa y había entrado en otra. me di la vuelta para intentar regresar a mi habitación, a mi cocina o a mi casa, pero el pasillo se alargaba. me había metido en un lugar del que no era capaz de salir y no tenía nada que hacer.

desperté. mierda, pensé, era tan real. me di cuenta de que había despertado a la persona que dormía a mi lado. me miraba con preocupación y me dijo que estaba jadeando dormida. le dije que no pasaba nada, que sólo era un mal sueño y que tenía mucha sed. buscó la botella de agua y vio que estaba vacía. me dijo que podía ir a por más enseguida. mientras me hablaba me di cuenta de que entraba luz por la ventana. al fijarme un poco más, vi que habían puesto andamios en la fachada. joder, le dije, ahora tenemos las obras aquí también. entonces vi asombrada a varios obreros. me parecía muy temprano para trabajar. me parecía que estaban muy cerca. me di cuenta de que estaban en mi balcón, prácticamente dentro de mi habitación y, en ese momento, me di cuenta de que aquello no tenía sentido.

desperté. instintivamente busqué a la gata entre mis piernas y la acaricié. necesitaba encontrar indicios de realidad. tenía angustia acumulada desde hacía tres sueños y una sed cegadora. la persona que dormía a mi lado estaba profundamente dormida. deseé que se hubiese despertado como en el segundo sueño, o que me insistiese en ir a buscar agua como en el otro. necesitaba realidad y compañía. busqué la botella, pero no había ninguna. entonces me di cuenta de que tendría que ir a la cocina a por ella y me invadió un miedo que ahora parece un poco absurdo, pero que en ese momento fue lo más real de aquella noche.

una hora y pico después, me dormí.

25.5.18


ya escribí otras veces aquí sobre lo difícil que me resulta enfrentarme al autorretrato desde hace un tiempo. lo que hace años era una costumbre, un juego, un auto-descubrimiento y una forma de ver, se fue convirtiendo con el paso de los años en una lucha de mi autoestima contra mí misma.

durante un tiempo salí literalmente de cuadro. progresivamente me fui escondiendo y tapando más, hasta el punto de no soportar ver mi rostro en la imagen. por eso retomar el autorretrato supuso sobre todo un ejercicio casi obligado que muy pocas veces comparto con mi entorno (online y offline).

a veces me tiro horas leyendo o viendo fotografías y me corroe la envidia no por vuestra belleza o vuestro carisma (que también puede ser), sino porque, desde mi punto de vista más flaco, me parece todo un acto de valentía y generosidad.

podría compararlo con la escritura, porque de la misma forma que escapé de la cámara, también me escondí detrás de la poesía. poder dar un par de pistas sin contar del todo y compartir luego sólo aquellos textos menos duros o personales, fue el modus operandi que encontré para sacar sin soportar y compartir sin exponer. no veo mucha diferencia entre algunos versos que publiqué y aquella foto de una planta arrancada o la de una fruta mohosa.

es como si estuviese burlando algún filtro de seguridad que yo misma había impuesto como norma personal, confundiendo el egocentrismo con la falta de respeto y la privacidad con el olvido. no se trata sólo de no compartir de una forma más o menos pública, sino de que llego a ignorar que lo que vivo y lo que soy es real y que por tanto me pertenece de alguna forma.

claro, hay otra parte fundamental en esto y es la vulnerabilidad. detesto que sólo se comparta lo bueno, pero sé que compartir lo malo puede llegar a ser extremadamente difícil. desnudarte y contar tu punto flaco, tu pena, tu angustia o tu miedo, parece lo mismo que decir «ven y acuchíllame exactamente aquí si quieres destrozarme del todo».

pero lo difícil no es comunicároslo, sino que el hecho de hacerlo os dirija –y me dirija– de nuevo hacia mí. no me da miedo el miedo ni me incomoda la tristeza, sino yo. normalmente agradecemos y apreciamos obtener cierto respeto y que reconozcan lo que somos, pero en mi caso es como esa comida que, aunque me guste y la pueda disfrutar, me va a sentar mal poco después.
(¿para qué vas a querer oírme, si a mí tampoco me intereso?)

25.4.18


hay dos momentos que suelen llamarme la atención cuando ocurren, y que tengo anotados por si pudieran convertirse en posibles detonantes de una historia, un poema, una imagen o algo así.

el primero es ese momento previo a la tormenta, esos minutos de calor y humedad en los que el cielo se vuelve brillante y oscuro al mismo tiempo, se congestiona y pesa, como si se viniese abajo. siempre me dio la sensación de que el cielo estaba sufriendo una migraña, tal vez porque no es extraño que yo sufra dolores de cabeza en ese mismo momento. el hilo de dolor que me atraviesa de sien a sien y presiona mis ojos, me resulta parecido a la intensidad que se ve en la luz aglutinada en las nubes de forma dramática. nubes que, por otro lado, se ven hinchadas, contracturadas, hirvientes, como mi útero el día antes de bajarme la regla. todo esto acompañado de calor y de humedad, de un aire denso, sufrido, pegajoso. este momento a veces se vuelve tan, tan desagradable, que se convierte en algo hermoso. tan agobiante que me interesa. tan insistente que me interpela.

ocurre algo parecido con el segundo momento que me llama la atención: las bombillas antes de fundirse. probablemente, más dramático aún que el anterior, principalmente por su final inevitable. son una crónica de una muerte anunciada, pero en un tiempo incierto: segundos, minutos, en alguna ocasión incluso horas, aunque es lo menos habitual. generalmente esa intensidad que desprenden en sus momentos finales no suele alargarse demasiado. de lo contrario, pienso, sería insoportable. a veces simplemente revientan o cortocircuitan, pasan de la luz a la oscuridad en cuestión de milésimas de segundo. pero cuando a mí más me interesa es cuando una bombilla a punto de fundirse brilla a plena intensidad y nos da una luz que no vimos antes, radiante, de una potencia excepcional y una claridad envidiable. las veces que observé cómo ocurría esto, la bombilla había sufrido un golpe previamente. ante ese golpe, aumenta su resplandor y así permanece, nadie sabe cuánto tiempo, hasta que se oye un ligero zumbido, se atenúa su luz y se apaga para siempre.

18.4.18



after a time you got so upset and overwhelmed, so down and silent,
you overcome kind of different. kind of lighter. even kind of happier.
+some things don’t have the same importance, some opinions now
feel empty, unnecessary.
but there’s also a fear. a permanent fear of everything falling apart again.


                                                           – it’s odd. i usually start writing 
                                                           about the hard things in english, 
                                                           because i can express  myself
                                                           but with some distance. none
                                                           of my mother languages feel
                                                           the same. they’re too close.
                                                           too real.


i have no confidence in what i do
probably because i have no confidence in myself
i can not trust any of my choices
i say yes to something until everything falls apart
something breaks down
the mind says no
the body gets sick
the mind gets sick
the expectations i had become nothing
the idea i had of myself becomes nothing
and the dream disappears 

31.1.18


me dicen que escriba, que hace tiempo que no lo hago, y les yo sonrío y asiento sin contarles que escribo en las notas del teléfono, en tickets de metro, en páginas antiguas de mi agenda y en el ordenador. no todos los días, pero escribo. no todos los meses, pero sí. anoto, vuelco, escupo o vomito, la mayor parte de veces de una forma más bien mediocre. con un estilo tan manido y bochornoso que sólo de pensar en compartirlo me lanza por las alcantarillas.

otras, de una forma tan aguda que me duele tanto que ni lo miro después. escribo y borro. escribo y no leo, lo dejo. que en paz descanse y nadie lo encuentre, que igual le atraganta las venas o tropieza conmigo y nos vamos de la mano al culo del vaso. demasiado hedor y demasiada carga. demasiado llano y claro y sin ficción.

y el caso es que a veces queda bien y sutil y quito un par de frases que demuestren la evidencia y que lo adornen un poco. entonces lo leo unas tres veces y lo pongo por ahí, sin darle mucho espectáculo -no vaya a ser que lo lean y me digan algo, o me pregunten de qué hablaba, o me pidan que escriba algo más.

21.1.18

sondeo anual
estimación cuantitativa de los valores conseguidos en los últimos años.

un hueco en el cv.
siete mensajes sin contestar.
se acabó una relación y no empezaron cinco.
percibiendo:
40% decepción.
60% desinterés.

tres viajes sin moverme y dos sin arrancar.
trabajos a duras penas.
78% de duras penas.

ciento cuarenta y tres borradores.
dieciséis fiestas cortadas a la mitad.
treinta y cinco noches sin abrir la puerta.

quince meses de amnesia local.

40% castigos por sentir.
30% golpes por hablar.
10% pellizcos por escribir.
20%

cállate.

que te calles.

19.10.17

se va moviendo por dentro
como la sangre en el estómago cuando tienes miedo

lo noto venir y envenenar como la comida
por la garganta
cuando está muy fría 

se va pegando a la piel
por dentro
como una fiebre

no le das importancia
no te das importancia
no le deis importancia 
no es nada nuevo
no es nada diferente
no es nada

29.9.17

quiero decir cuatro cosas
pero la mitad las olvidé
y un tercio me sabe a rancio
no sé si por
que ya las oí en algún sitio
que son de esas que ya habían estado
por aquí dentro
e hicieron como que se iban, como
cuando te haces un arañazo
- sin querer -
encima de una cicatriz

lo siento
yo quería ser original

no sé
muy bien.

quería decir algunas cosas y
me quedo en la orilla
en la orina
de un perro con la vejiga ya vacía que
intenta dejar su rastro, por si acaso
no vaya a ser

no vaya a ser

no vaya a venir alguien
y no sepa
que ya estuvo ahí
que ya sabe
de qué va la historia

aunque antes no se hayan dicho las cosas

ni diga nada ahora

11.9.17


estoy sudando. soñé que me mataban. no sé si me dolió más eso o despertarme viva. se me fueron los demonios por los miedos. me costó abrir los ojos y entender la luz grisácea que asomaba desde el pasillo. también me costó ubicar la voz de un chaval que hablaba en la calle porque el sonido de un tiroteo que jamás había  vivido seguía rebotando en mis oídos. quería llorar por las compañeras que acababan de morir en mi sueño. quería volver allí y cerrarles los ojos, taponar las heridas y darles la mano. me pregunté qué pensaría al verme allí tendida. razoné las alertas que había tenido antes pero que no había escuchado, y lamenté haber tenido la indecencia de haber seguido soñando y que eso nos hubiese costado la vida. intenté aferrarme al anterior sueño que recordaba, una imagen con mi padre y con mi hermano en un coche bajo la lluvia en medio de una montaña que no conozco. intenté armarla de nuevo y quedarme ahí para buscar los motivos y las formas de volver a cerrar los ojos. entonces sentí el cuerpo caliente de mi gata dormida encima de mi pierna e intenté quedarme aquí, pero me sentía muy lejos de todas partes.

22.6.17



miro atrás y me reconozco y no me reconozco. no sé si sabía quién era y lo he olvidado o si ahora no sé quién había sido. hay veces que pienso "cómo nos parecemos, podríamos ser la misma persona". otras veces no la soporto. muchas veces la envidio. no sé si no sé en qué me he convertido o es que no quiero saberlo. quizás es que me perdí la pista en algún momento y ahora no sé ni cómo sentarme ni cómo sentirme.

yo era de las de diecisiete años, fotolog y autorretratos (porque hace diez años aún no conocíamos los selfies). un día a la semana me quedaba sola en casa por las tardes y aprovechaba para ponerme delante de la cámara. me re-definía cada siete días. empezaba de cero. luego buscaba unas palabras para acompañar cada foto, como una canción de los beatles, una frase de alguna película o un texto intensito de adolescente.

llevo tres años empezando una cosa.
cada verano me lo propongo y cada otoño me tiro por la borda.

hacerme fotos es hablar de mí, y hablar de mí es mi talón de aquiles. escribo en minúsculas porque todo suena más bajito. me generan conflicto los me gusta y los guapa. me muevo entre la poesía melancólica y la ironía autocrítica y no sé dónde quedarme. depende del día. cerebro y estómago colisionan. quiero hablar y me tapo la boca. podría enseñar con fotografías cómo me he ido dejando fuera de campo.

27.4.17

Estábamos hablando y de repente todo se volvió un poco extraño. Yo estaba diciendo algo y entonces pronunciaste mi nombre. Me dijiste sé lo que quieres decir, Sabela. Sabela. Y mi nombre retumbó dentro de mi cabeza. No sé qué dijiste después porque yo sólo podía pensar en lo extraño que sonaba mi nombre. Lo extraño que sonaba mi nombre saliendo de tu boca, o, vamos, de la boca de otros, no sólo de la tuya.

Sa, be, la. Como cuando repites tantas veces una palabra que al final pierde todo el sentido. ¿Sabes? ¿Sabes cuando dices muchas veces una palabra y entonces empieza a sonar raro y parece que no significa nada? Pues algo así me pasó con mi nombre. Pero sin necesidad de repetirlo. Simplemente porque lo escuché en alto y no sé, quizás hacía mucho que no lo oía. Lo leo muchas veces. En mi cuenta de correo electrónico, por ejemplo. O cuando actualizo mi página web o relleno documentos en correos o cosas así. A lo mejor es que me acostumbré a verlo sólo escrito. No lo sé, creo que la sensación era otra. La sensación que tenía dentro era como si estuviésemos hablando de otra persona. O, más bien, como si yo fuese otra persona, y al decirme Sabela me sonase raro porque esa no era yo. Esa era alguien que fui o alguien que conocía o algo así, pero otra, al fin y al cabo. No yo. Y para mí era como, ¿por qué dices eso? ¿Por qué me llamas de esa forma? Y luego todo se volvió un poco extraño porque al mismo tiempo que sentía eso me daba cuenta de que esa sí era yo. Entonces tuve la sensación de caer de golpe. Como cuando al sentarte piensas que la silla está más lejos de lo que está y sientes como un golpe, un rebote más fuerte, ¿te ha pasado? ¿Sabes a qué me refiero? Como una especie de rebote en todo el cuerpo. Pues eso lo notaba yo en el mío, como si hubiese caído en mi misma. O en mi cuerpo, vamos. Como si de pronto me diese cuenta de qué cara tenía y cómo gesticulaba con mis manos y sobre todo cuál era mi nombre.

Pensé en darte las gracias, pero no quería cortar lo que estabas diciendo. Además, tendría que contarte todo esto y no sé si hubiese sido capaz. Además, aunque fuese como algo bueno también había una parte muy incómoda. Increíblemente incómoda. No sé si era incómodo porque en realidad no quería tener ese nombre o ese cuerpo o porque no lo había tenido hasta entonces. Como cuando aprendes algo que no sabías pero te da rabia que no lo supieses antes, porque es algo que deberías saber. No sé bien por qué todo era incómodo pero mientras seguías hablando yo intenté escucharte y continuar la conversación y contestarte a lo que me decías, pero esta vez con un nombre. Más o menos. Digo más o menos porque realmente no tenía claro qué significaba ese nombre. Había perdido algo de sentido. O no sabía bien cómo era o quién era en realidad y te hablaba al mismo tiempo que recordaba cómo me llamaba al mismo tiempo que pensaba que no tenía ni idea de quién estaba hablando.

24.4.17

está buscando un lugar para caerse. está dando tumbos por el pasillo para llegar a la otra punta de la casa. para llegar sin que pase nada. para que no pase nada. para que no se caiga o mejor aún para que no le vean caerse porque no puede hacerlo todavía. porque ahora no es buen momento, ahora la agenda está muy apretada y tiene cosas que acabar y compromisos y no tiene tiempo a caerse. no tiene tiempo a caerse y levantarse. tampoco tiene tiempo para ir dando tumbos por el pasillo pero si no se agarra algo corre el riesgo de caerse y entonces todo sería peor. todo sería mucho peor. todo sería mucho más difícil. trabajar desde el suelo es mucho más difícil. hablar desde el suelo es mucho más difícil. todo es más difícil desde abajo. todo es más largo desde abajo. por eso aunque esté buscando un lugar para caerse en realidad está intentando no hacerlo, no caerse. ¿tú tienes un sitio para que se caiga? o un sitio para que se esconda mejor. o no sé, algo. ¿tienes algo? ¿tienes tiempo?

19.1.17


tengo que decir que no puedo.
que esto agota,
que no respiro,
que no tengo ni huecos
porque se han llenado de
nada.
de silencio y
gas.
que me cansa
que me asusta
que me quema
que me duele.

tengo que decir hasta aquí
para no hacer nada
para no moverme
para no mirarme
para no tocar este moho,
para no tocar este hielo,
para tocar el suelo.

tengo que decir que no
que no sigo
que no quiero
que no hay nada
ni en estas palabras ni
en este
cuerpo.
que no hay luces, ni bocas,
ni noche ni inviernos ni
nada
que llene
que haga
que alivie
el pecho, las manos, el cuello.

tengo que decir que no puedo.
que me canso.
que no quiero.
que no hay nada que me quite el sueño.
que no hay nada
que no hay nada
que no hay versos
ni ojos
ni ansia
ni si quiera hay voces en los espejos.
no hay noches.
no hay nada.
no hay nada.
no hay nada.

y dentro
yo.
y no me
encuentro porque
no puedo
y quiero pero
no puedo.

16.1.17

se me está hundiendo el pecho
mi esternón se hizo cóncavo
y retiene las pelusas de las horas muertas
pesando
hundiendo
mi pecho
hacia el fondo del estómago, arrastrando
ojos
pelos
náuseas
a lo largo de mis costillas
-ahora derretidas
amalgamadas en
mis pulmones-
venciendo la ley de la
ligereza y los pecados magistrales
moviendo todo un saco de carne
chupando este asado de huesos
lamiendo la parte de adentro hasta el fondo de las córneas
hasta el hueco de las sienes
hasta que ya no quede nada

15.1.17

estimada tú,
que intentas poner palabras a las llagas.
que llenas los huecos con nombres
y el tiempo con excusas.
que no entiendes de qué color es la luz hoy
porque has vivido en esa piedra mucho tiempo
y ha granizado y ni lo has visto.
y has hablado pero no lo has oído.
y no sabes a qué hueles
ni a dónde se han ido los pájaros
esta madrugada.
tú,
que piensas que la lucidez es cuestión de tiempo
y que el hambre se gana con esfuerzo.
y que ya llegará.
y que ya te dirán algo o que quizás todo se acabe.
y que ya se pasará.
que quizás no haya nada que explicar.
o que quizás alguien lo entienda.
que
un día,
cuando te encuentres por la calle
no cambies
de rumbo
y no escribas
saludándote
(cordialmente)
(a ti)
con un
estigmada tú.

4.1.17

no puedo hacer nada con todo esto.

intento moldearlo
como quien se seca la cara con la sábana
un día entre semana
de una noche cualquiera

pero no me llega ni para juntar dos palabras
o darte el cambio en monedas
no me llega la tinta
no me llega el tiempo de espera

ni siquiera dan abasto las excusas

porque esta piedrita de sal
este disparo al vacío
esta membrana de mugre
esto que se adhiere
todo esto que se asoma
todo esto
no me deja hacer nada

3.1.17

una madre hecha feto deshilachado

acurrucada en la sombra de un día que se acaba,

de una noche que se miente,

poco a poco,

(miedo a miedo)

acariciando los pétalos de su mano abierta,

los pétalos de sus ojos cerrados,

los pétalos de su cuerpo hecho hilos,

hecho ramas,

hecho huesos de

un nonato malnacido,

hijo de una piedra

y una acumulación de besos y de

dedos y de

voces, y de mimos y de

de fríos.

una acumulación de fríos.

una acumulación de miedos.

una hilera de palabras y canciones que saben a grietas,

a algodones empapados en jengibre,

a postales cobardes

y a sal.

30.12.16

he leído tantas veces
sobre el agua que encharca los pulmones,
las espinas atoradas
y las grietas de la piel.
he leído que todos los fuegos son el mismo fuego
más de una vez,
y que, quizás,
el agua salada es toda la misma
al igual que las palomas de mi balcón
y los sonidos de los dientes cuando buscan alimento en alguno de sus huesos.

no nos cansamos de decir
que el tiempo es sólo uno.
y también los cuerpos.
y que las palabras son otras palabras cuando
van hechas de tinta y de sal y se ponen
salteadas
en las líneas y en los tiempos
(que son sólo uno)
y que así y todo,
todos,
son siempre los mismos.

y volvemos sobre lo mismo.
y necesitamos repetir
que las ballenas zarpan al amanecer cuando viajan en pulmones.
que las humaradas
y las bestias
también viajan de día
pero sólo por la sombra.
y que el calor, que no da nombre,
a veces corta las palabras.
las desmenuza, las hace invisibles y tiernas y
ya no valen para curar
heridas abiertas.

y repetimos
y decimos
y ponemos esta al lado de la otra
porque así
quizás entonces
tenga sentido
o al menos
como mínimo
lama cariñosamente
esta heridita
que intentamos cerrar.

22.12.16


estoy sangrando.
me he mordido la boca y estoy sangrando
porque quise callarme y me mordí la boca.
quise callarme porque sentí un pinchazo
justo cuando intentaba salir,
porque me ahogaba.
me ahogaba
en toda esta lluvia que caía,
y que empezó
justo cuando grité
al ver que estaba sangrando.

19.12.16

por tu voz.

por tu aspecto.

por tu cuerpo.

por lo que haces.

por lo que decides no hacer.

por tu edad.

por lo que enseñas.

por tu belleza.

por tu carácter.

por querer tu espacio.

por decir que no.

por las horas que son.

por los tiempos que corren.

por otra.

por otro.

porque sí.

por estar sola.

por estar.

por ser.

por mujer.


como si valiesen las excusas.

como si hubiese razones para quitarte la vida, para arrancarte derechos, para dominar tu cuerpo.

como si no fueses persona,
ni tuvieses palabra,
ni pudieses exigir justicia porque nos matan, nos humillan, nos callan, nos violan, nos acosan, nos insultan, nos rebajan, nos castigan, nos apartan, nos imponen, nos hacen daño, nos hacen menos, nos hacen mal, nos hacen muertas

por

ser

mujer.


antes del asesinato. antes de las palizas, de los insultos y de las descalificaciones. antes de la humillación. antes de la violación. antes de la insistencia y del manoseo. de los piropos y los dequétequejas. antes de los celos. antes de los insultos y de tus obligaciones. antes del acoso. antes de tu sueldo rebajado, tu puesto de hombre, tus logros bajo sospecha. antes de tu actitud de bruja, tu actitud de zorra, tu actitud de puta. antes de las comparaciones y los estereotipos. del color rosa y los besitos y los juguetes de cocina y la princesa en apuros. antes de nacer

este mundo

ya es 

un tablero de dardos.


me gustaría no tener que recordar esto cada día. no tener que verlo ni en las noticias ni en la calle. que no tuviese que pedir cuidado con el lenguaje ni escuchar insultos. me gustaría que mi madre pudiese estar tranquila si vuelvo a casa por la noche, no preocuparme por las parejas de mis amigas, ni estar atenta en un bar por si alguien está siendo acosada. me gustaría que no hiciese falta, que no necesitase enumerar lo que nos hacen, lo que vivimos o lo que nos pasa.

mientras,
a todos los que no nos oyen ni nos respetan, que dicen que no es para tanto o se creen con privilegios, sabed que cada día somos más:
más valientes,
más fuertes,
más conscientes,
más reales,
más valiosas,
más justas, 
más unidas,
más presentes,

para ser
más vivas.