16.12.16

Palabras pellejo

Me he vuelto pellejo y las uñas se me han teñido de ropa sucia. Me muerdo los pliegues de los nudillos para que dejen de llorar por las paredes oliendo a fruta oxidada. Mi boca creó un drama porque miró el calendario y contó lo días que no se había lavado los dientes. Pero es que esos días se han ido yendo como quien sopla la leche del fondo del vaso con una pajita y la expulsa estrepitosamente por las paredes, por la mesa y por la camisa del que está enfrente. Los días se han pasado las semanas saltando charcos de barro con los pies descalzos y las manos vacías, ensuciando las noches y ahuyentando a los perros que ladran para que alguien les limpie las pesadillas de los ojos. Han ido pisando fuerte los huesos que forman mi espalda tuerta hasta llegar a mi garganta, y empezar a coser con tabaco y limpiar con vino la mugre que se me había acumulado donde se tragan las palabras malas, las palabras buenas, las palabras tontas, las palabras mudas. Las palabras pellejo.
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